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Voluntariado europeo en un gaztegune y colonias de verano

He realizado un voluntariado europeo en Bilbao en un centro juvenil y unas colonias de verano. Aprendí a dinamizar actividades y mejore mi castellano. Recomiendo a todo el mundo hacer un voluntariado como este.    

Antoine Jacquin

Hace dos meses terminé mi primer año de estudios de Traducción e Interpretación de inglés, castellano y árabe en la Universidad. Estaba buscando una forma de mejorar mis conocimientos de uno de los idiomas que estudio. Conocí el programa del Cuerpo Europeo de Solidaridad gracias a una asociación francesa que promueve la movilidad internacional, “Pistes Solidaires”.

Recibí un mensaje de ellos para una misión en Bilbao en el ámbito de la educación no formal con niños. Era un tema que me interesaba, así que me presenté enseguida. Después de mi selección, llegué a Bilbao. Ciudad que forma parte del País Vasco, situada en el norte de España. La particularidad de este territorio es que allí también se habla el Euskera , que es una lengua muy antigua.

Durante mi misión, trabajé con dos públicos diferentes: niños menores de 10 años y adolescentes. Trabajé un mes en el interior de un centro juvenil y un mes en el exterior en campamentos de verano de la ciudad.

En la sala había de todo para divertirse. Material creativo: bolígrafos, rotuladores, tijeras,

Juegos de mesa, videojuegos y algunos utensilios de cocina. Todos los días las personas educadoras organizaban actividades: apoyo escolar, talleres, juegos, etc…

Y como parte de los campamentos de verano hicimos juegos al aire libre, juegos deportivos, caminatas y ¡dos peleas de agua!

Pero lo que más me emocionó fue el proyecto llevado a cabo por uno de los educadores, que consistía en luchar contra la violencia machista mediante reflexiones y retos a los jóvenes. Me pareció difícil de llevar a cabo, pero vital para la convivencia.

Esto refuerza mi deseo de trabajar o ser voluntario en los campos de la interculturalidad, igualdad de género de género y diversidad funcional.

Otro de mis encargos fue hacer 3 vídeos para promocionar la movilidad juvenil y mi experiencia.

El primero es sobre el programa del Cuerpo Europeo de Solidaridad.

El segundo es sobre la asociación que me acoge en Bilbao “Kiribil Sarea”.

Y el tercero es un vídeo sobre Bilbao.

Este proyecto fue difícil para mí, porque era nuevo, tuve que buscar métodos para mantener la concentración, como ir a las oficinas de mi asociación para trabajar con eficacia, ayudarme con el método “pomodoro” y pedir ayuda a mi tutor.

En cuanto a mi vida en Bilbao, me encanta esta ciudad, se puede recorrer a pie, se puede ir fácilmente a diferentes playas en metro, el País Vasco combina la vida en una gran ciudad como Bilbao y una vida cerca de la naturaleza con muchos pueblos con arquitectura auténtica conectados por una red de autobuses y trenes.

Hice un grupo de amigos a través de la Erasmus Student Network, una red de asociaciones europeas que dinamiza la comunidad de movilidad estudiantil.

A través de esta experiencia de voluntariado, confirmé mi deseo de volver a realizar una movilidad de este tipo, ya que considero que es una oportunidad maravillosa para aprender habilidades en un entorno tranquilizador.

ESC Nápoles (Martí & MºTeresa)

Martí eta Maria Teresa ESC Europako boluntariotza programa batean parte hartzen ari dira Napolesen. Programa horrek 8 hilabete iraungo du, Europako Batzordeak finantzatuko du eta Giosef Italyk koordinatzen du.

Martí y Maria Teresa estan participando en un programa de voluntariado europeo CES en Nápoles que va a durar 8 meses, financiado por la Comisión Europea y coordinado por Giovani senza Frontiere – Giosef Italy

Voluntariado CES en Francia en tiempos de COVID-19

Una experiencia enriquecedora e inolvidable a pesar de la pandemia global

Nagore Iturbe

Hace un año estaba a punto de terminar el cuarto y último año de la carrera de Traducción e Interpretación en España; sin embargo, no tenía muy claro cuál iba a ser el siguiente paso en mi futuro académico/laboral.

De todas maneras, siempre había tenido claro que me gustaría pasar un tiempo en el extranjero para poder conocer una cultura nueva, y sobre todo, para ponerme a prueba pasando unos meses fuera de la comodidad de mi casa. Y, arrepintiéndome mucho, cuando tuve la oportunidad de irme de Erasmus con la universidad la dejé pasar. Un día, comentando esto con una amiga, me dijo que por qué no me iba de voluntariado con el CES, y fue así como descubrí este programa de la Comisión Europea. Días después, me puse a buscar oportunidades en el Portal hasta que encontré el proyecto perfecto para mí en Francia, en Lorient para ser precisa.

Este proyecto se centra en el ámbito escolar, trabajo tanto en un colegio de primaria como en un instituto, y mi deber aquí es ejercer de asistente de lenguas, en mi caso de español e inglés. Este proyecto es el idóneo para mí porque, además de poder adquirir habilidades nuevas, me da ha dado la oportunidad de reforzar los conocimientos adquiridos en la universidad.

Una vez aquí, pude conocer al resto de voluntarios de mi ciudad y con el tiempo nos hemos convertido en buenos amigos. Y, a pesar de la situación en la que nos encontramos, también hemos podido hacer algún que otro viaje por el país, e incluso hemos visitado a otros voluntarios de la Bretaña Francesa.

En cuanto al idioma, al principio me costó un poco adaptarme al cambio puesto que aquí no mucha gente habla inglés, y además se esperan que hables francés a la perfección. Pero, por suerte, mi organización (BIJ Lorient) me ofreció 3 meses de clases de francés que me ayudaron bastante.

En general, está siendo una gran experiencia: he hecho amigos nuevos, he aprendido a vivir sola, he conocido otra cultura y su idioma, y además he podido visitar muchos sitios increíbles, a pesar de la pandemia.

NAGORE (Quinto mes de voluntariado CES en Francia)

Ya han pasado unos meses desde que llegué aquí, cinco para ser exacta.  La última vez que escribí aquí, en Francia había confinamiento y necesitábamos un permiso para salir de casa (por ejemplo, para ir a trabajar o para ir a hacer la compra).

Después de eso, en diciembre me fui a casa un par de semanas para celebrar las navidades con mi familia y mis amigos, y me lo pasé genial. Además, pude volver a casa en tren sin ningún problema ya que, al ir por tierra no me pedían la PCR ni nada, ni para entrar ni para salir.

Ahora, la situación parece que ha mejorado un poco y ya podemos salir con normalidad, aunque tenemos la desventaja de que tenemos el toque de queda las seis de la tarde, y la hostelería sigue cerrada desde noviembre, y solo se puede consumir si es para llevar.

En el colegio la situación no ha cambiado mucho, afortunadamente, y además también he tenido la suerte de que los colegios no han cerrado en ningún momento por culpa del virus, por lo que me he podido mantener entretenida todos estos meses. La única diferencia es que ahora los niños no se pueden juntar con otros alumnos que no sean de su misma clase y en el comedor, están separados por una especie de paneles que les separan los unos de los otros a la hora de comer.

Por último, también quiero mencionar que gracias a que la situación ha mejorado un poco, he tenido la oportunidad de viajar un poco más por Francia. Por ejemplo, he visitado Nantes, Brest, y dentro de dos días (ya que ahora estamos de vacaciones escolares) visitaré Rennes y Vannes con mis amigas.